Los misterios del microbioma humano: El ecosistema invisible que nos habita
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A lo largo de los siglos, la narrativa predominante en la biología occidental y la concepción filosófica de la identidad humana han estado intrínsecamente ligadas a una visión marcadamente antropocéntrica e individualista. Nos hemos percibido a nosotros mismos como entidades biológicas discretas, autónomas y herméticamente selladas, cuyos límites anatómicos y existenciales estaban delineados de manera inequívoca por la barrera protectora de nuestra epidermis. Sin embargo, en las últimas dos décadas, una avalancha de descubrimientos científicos propiciados por los avances vertiginosos en las tecnologías de secuenciación genómica de alto rendimiento ha demolido de forma implacable esta noción solipsista, obligándonos a reconceptualizar radicalmente la ontología misma de lo que significa ser humano.
En la actualidad, la vanguardia de la biomedicina ha establecido, sin asomo de duda, que el cuerpo humano no es una fortaleza estéril ni un organismo solitario, sino más bien un superorganismo de una complejidad sobrecogedora, un holobionte bullente de vida.