Aprendiendo a montar en bicicleta
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Recibiendo mi primera bicicleta
Cuando cumplí ocho años, mis padres me regalaron una bicicleta azul. Era exactamente el modelo que quería desde hacía meses. Tenía ruedas de dieciséis pulgadas, un timbre plateado y una cesta rosa delante. Ese día supe que aprendería a montar sin rueditas.
Los primeros intentos nerviosos
El primer día, mi papá quitó las rueditas de entrenamiento. Me sentí muy nerviosa al ver solo dos ruedas. Mi papá me explicó que debía mantener el equilibrio mirando hacia adelante, no hacia abajo. Agarré el manillar con fuerza y empecé a pedalear lentamente.
Caídas y levantadas
Las primeras semanas fueron difíciles. Me caí muchas veces en el césped del parque. Una vez me raspé la rodilla derecha y lloré un poco. Pero mi mamá siempre estaba ahí para animarme a intentarlo de nuevo. Me decía que caer es parte de aprender algo nuevo.