Aprendiendo a nadar en la piscina
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Aprender a nadar es una habilidad importante que todos los niños deberían adquirir. Este verano, mis padres decidieron inscribirme en clases de natación en la piscina municipal de nuestra ciudad.
El primer día llegué al centro acuático con mucha emoción pero también con un poco de miedo. Mi instructora, una mujer amable llamada Laura, me recibió con una sonrisa y me explicó que no debía preocuparme porque todos aprenden a su propio ritmo.
Las primeras clases fueron muy básicas. Aprendimos a respirar correctamente bajo el agua y a mantenernos flotando con ayuda de chalecos salvavidas especiales para niños. Laura nos enseñó que debíamos soplar burbujas en el agua para practicar la respiración controlada.
Durante las siguientes semanas, progresamos gradualmente. Aprendimos a hacer patadas sujetándonos al borde de la piscina, y después practicamos los movimientos de brazos en tierra firme antes de intentarlos en el agua.