Mi planta de tomate en el balcón
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Hace dos meses, mi maestra de ciencias nos dio un proyecto especial: cultivar una planta en casa y llevar un diario de su crecimiento. Yo elegí sembrar un tomate en una maceta en el balcón de mi apartamento, y ha sido una experiencia increíble llena de sorpresas.
Mi madre me ayudó a comprar todo lo necesario en el vivero del barrio. Compramos una maceta mediana de barro, tierra especial para hortalizas, y un paquete con semillas de tomate cherry. El señor del vivero nos explicó que el tomate necesita mucha luz solar y riego regular pero moderado.
El primer paso fue llenar la maceta con tierra hasta tres cuartas partes de su capacidad. Después, hice un pequeño hoyo con mi dedo de un centímetro de profundidad y coloqué tres semillas. Mi madre explicó que siembro tres porque no todas germinan, y así tengo más posibilidades de éxito.