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Mi experiencia en un campamento de cocina
El verano pasado, mis padres me inscribieron en un campamento muy especial en San Sebastián. No era un campamento tradicional para hacer deporte en la naturaleza. Era un campamento de cocina para jóvenes. San Sebastián es una ciudad muy famosa por su gastronomía, por eso era el lugar perfecto para aprender.
El primer día, todos los estudiantes recibimos un delantal blanco y un gorro de chef. Por las mañanas, íbamos al mercado local con nuestros profesores. Allí aprendimos a comprar pescado fresco, verduras y carne de buena calidad. Los vendedores del mercado eran muy simpáticos y nos explicaban cómo elegir los mejores tomates.
Por las tardes, volvíamos a la cocina del campamento para preparar la comida. Trabajábamos en grupos pequeños. El primer plato que cocinamos fue una tortilla de patatas. Al principio, fue difícil dar la vuelta a la tortilla en la sartén.