El día que plantamos un árbol en el parque

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El sábado pasado, mi escuela organizó una actividad especial en el parque del barrio. Fuimos a plantar árboles nuevos para hacer nuestra ciudad más verde. Fue una experiencia inolvidable.

Nos reunimos a las nueve de la mañana con palas y regaderas. El profesor de ciencias nos explicó que los árboles producen oxígeno y absorben el dióxido de carbono. Son como los pulmones de la Tierra.

Me tocó plantar un roble pequeño. El roble crece más despacio que otros árboles, pero vive mucho más tiempo: algunos robles pasan de los cien años. El profesor nos dijo que ese árbol iba a ser más viejo que nosotros.

Primero, cavamos un hoyo profundo con la pala. El hoyo debe ser dos veces más grande que la bolsa de raíces del árbol. Así las raíces pueden crecer fácilmente.

Sacamos el árbol de la bolsa con mucho cuidado.

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