Los volcanes y los terremotos: Cuando la Tierra se despierta
Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
Bajo nuestros pies, a varios miles de kilómetros de profundidad, existe un mundo de roca fundida y presiones colosales que resulta prácticamente inconcebible desde la superficie tranquila donde transcurre nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en determinados lugares del planeta, estas fuerzas internas emergen con una violencia y una espectacularidad que nos recuerdan que la Tierra es un planeta vivo y en constante transformación.
La Tierra tiene una estructura interna que podemos comparar con la de una cebolla: está formada por capas concéntricas con características muy diferentes. La capa más exterior, sobre la que vivimos, se llama corteza terrestre y tiene un grosor que varía entre cinco kilómetros bajo los océanos y setenta kilómetros bajo las grandes cordilleras montañosas. Debajo de la corteza se encuentra el manto, una capa de roca semirrígida que puede fluir muy lentamente, como una sustancia plástica, a lo largo de millones de años.