La vacuna cruzó el océano en una cadena humana

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La vacuna cruzó el océano en una cadena humana

En 1803 no existía una cadena de frío moderna para conservar una vacuna durante un largo viaje. La Corona española organizó una expedición para llevar material contra la viruela a territorios de América y Asia. El problema era mantenerlo activo.

La expedición salió de A Coruña el 30 de noviembre en el María Pita. Francisco Javier de Balmis la dirigía, José Salvany era subdirector e Isabel Zendal cuidaba a veintidós niños. El material pasaba de brazo a brazo mediante vacunaciones sucesivas.

Los niños eran menores bajo tutela institucional y soportaron condiciones difíciles de alimentación, alojamiento y trato. Al llegar a América, el grupo encontró lugares donde ya había médicos que vacunaban. Después se dividió, formó juntas e instruyó a profesionales locales.

Balmis continuó hacia Filipinas y Salvany llevó otra ruta por América del Sur.