Mi abuela trabajaba con letras de plomo
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Mi abuela trabajaba con letras de plomo
Mi abuela Pilar trabajaba en una imprenta pequeña de Zamora. Allí las letras eran de plomo y cada letra era una pieza suelta. Mi abuela era cajista: componía los textos a mano, letra por letra.
Los tipos estaban en unas cajas de madera muy grandes. La parte de arriba guardaba las mayúsculas. La parte de abajo guardaba las minúsculas, los números y los espacios. Por eso en la imprenta todavía se dice caja alta y caja baja.
Mi abuela conocía su caja de memoria. Su mano iba sola a cada cajetín, sin mirar. Mientras hablaba conmigo, sus dedos seguían trabajando.
Las letras de plomo estaban al revés, como en un espejo, y en el papel salían derechas. Yo miraba las líneas de metal y no entendía nada. Ella se reía y me daba una letra para jugar.