Mi primer día en un trabajo de verano
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Mi primer día en un trabajo de verano
En julio conseguí un trabajo de verano en una heladería del centro porque quería ganar dinero para un curso de fotografía en septiembre. El lunes llegué a las ocho de la mañana, y la encargada Marta me enseñó la caja y la nevera antes de abrir a las nueve.
Al principio me puse nervioso con pedidos rápidos, pero Marta habló con calma y me repitió pasos porque entendía que era mi primer día. A mediodía ya servía helados sencillos, y algunos clientes sonrieron cuando les entregué servilletas extra sin que lo pidieran.
A las dos tuve descanso de media hora, y comí un bocadillo en un banco de la plaza porque prefería aire fresco antes de volver al mostrador. Marta me preguntó si me gustaba el ritmo, y le dije que sí aunque mis pies dolían un poco de estar de pie.