Mudanza: cajas, llaves y nuevas rutinas
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Mudanza: cajas, llaves y nuevas rutinas
El mes pasado firmamos un contrato y recogimos llaves un viernes lluvioso. Desde aquella tarde nuestra vida ha cambiado calle a calle, caja a caja.
Hemos desempaquetado despacio durante tres semanas porque el trabajo ha continuado con normalidad. La cocina quedó utilizable primero, y hemos cocinado comidas sencillas allí desde la segunda noche. El reparto a domicilio llenó vacíos la primera noche.
Nuestra gata se escondió bajo el sofá durante dos días después de la mudanza. Ha explorado el piso con cautela desde el domingo, y ha dormido en la silla del dormitorio desde mediados de semana. Mantas familiares han ayudado más que premios.
Conocí a vecinos cuando el ascensor se detuvo entre plantas diez minutos. Una pareja ha vivido en el edificio durante siete años, y ha recomendado un fontanero desde que la presión de la ducha pareció débil el sábado.