Diario: el viaje que me sorprendió
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Diario: el viaje que me sorprendió
Lunes, 14 de octubre
Planeé un fin de semana que creí que sería tranquilo, pero un tren al que subí el viernes me llevó a aventuras que no esperaba. El billete que compré online mencionaba un pueblo que las guías turísticas suelen omitir.
El albergue que encontré online ocupaba un edificio que antes sirvió de escuela. Huéspedes que dormían en dormitorios que olían a sábanas limpias compartían una cocina donde viajeros intercambiaban recetas que aprendieron en el extranjero. Un mapa que colgaba en el hall marcaba senderos que serpenteaban por colinas visibles desde la ventana trasera.
El sábado por la mañana me uní a un grupo que ofrecía rutas a visitantes que llegaban sin planes. Nuestra guía, quien hablaba inglés con un acento que sonaba musical, señaló ruinas que databan de un siglo que los lugareños aún celebran con fiestas.