Mi primera semana como taquígrafa judicial
Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
Mi primera semana como taquígrafa judicial
El juzgado, el caso y las personas de esta crónica son ficticios. El lunes llegué a primera hora y me senté frente al estrado. Aunque había practicado durante meses, no osaba interrumpir cuando una voz quedaba tapada por otra.
Mi supervisora señaló el cuaderno y fue directa: "Debo reproducir lo dicho con fidelidad". No tenía que embellecer una frase torpe ni completar una respuesta incompleta. Mi trabajo consistía en dejar constancia de las palabras, no de mis conjeturas.
Durante la primera declaración, un testigo mencionó "la reunión de después". La abogada respondió: "Debe de referirse al encuentro del martes". En ese contexto, debe de referirse presentaba una deducción. No afirmaba que el testigo tuviera la obligación de referirse a nada.
El juez pidió una fecha precisa. El testigo vaciló y volvió al principio de su relato.