Diario de una voluntaria en una ONG
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Me llamo Ana y llevo ocho meses de voluntaria en una ONG de apoyo alimentario. Cada domingo, cuando ya no queda nadie en el almacén, escribo unas líneas en un cuaderno. No creo que un diario cambie gran cosa, pero creo que sirve para no acostumbrarse: el día en que dejas de anotar es el día en que todo esto empieza a parecerte normal.
Lo primero que aprendí es que un banco de alimentos no fabrica comida: la rescata. Casi un tercio de los alimentos que se producen en el mundo acaba perdiéndose o desperdiciándose, y una parte de esa montaña se puede desviar a tiempo. Es necesario que alguien llame a los almacenes antes de que caduque un palé, que otro lo recoja esa misma tarde y que un tercero lo clasifique. En España estas redes funcionan desde hace