Dos astrónomos midieron el metro y uno guardó un secreto
Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
Dos astrónomos midieron el metro y uno guardó un secreto
En 1791 la Academia de Ciencias de París decidió que la nueva unidad de longitud no dependería de ningún rey ni del pie de nadie. El metro sería la diezmillonésima parte de la distancia entre el polo norte y el ecuador, medida sobre un meridiano. La idea era elegante; comprobarla, otra cosa.
Se eligió el arco de meridiano que va de Dunkerque a Barcelona, dos ciudades a la orilla del mar y separadas por casi diez grados de latitud. El trabajo se repartió entre dos astrónomos: Jean-Baptiste Delambre levantó el tramo del norte; Pierre Méchain, el del sur. Uno bajaba desde la costa del mar del Norte hacia Rodez; el otro subía desde el Mediterráneo hacia el mismo punto.
Medir no consistía en recorrer el terreno con una cuerda, sino en cubrirlo de triángulos.