Cuando la ch dejó de ser una letra

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Cuando la ch dejó de ser una letra

Durante generaciones, los escolares hispanohablantes recitaron un abecedario en el que la ch venía después de la c, y la ll después de la l. Quien buscara «chocolate» en un diccionario tenía que pasar de largo por «cuna» y seguir buscando. Hoy no: lo que cambió no fue la lengua, sino la manera de ordenarla.

En 1994, las academias de la lengua acordaron que las palabras con ch y ll se ordenaran dentro de la c y de la l. La decisión no tocaba la pronunciación: pedía que los diccionarios siguieran el alfabeto latino universal, tal como reclamaban varios organismos internacionales.

Dieciséis años después, la Ortografía de 2010 fue más lejos y dejó de considerar letras la ch y la ll: pasaron a ser dígrafos, es decir, combinaciones de dos signos que representan un solo sonido.

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