La cañada que cruza Madrid
Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
La cañada que cruza Madrid
Un domingo de otoño, el centro de Madrid se detiene por unas ovejas. No es una protesta ni un rodaje: es un derecho de paso. Los pastores bajan por calles cortadas al tráfico, con los cencerros por delante, y en algún punto del recorrido entregan al ayuntamiento un peaje simbólico en maravedís, la moneda en que se escribió el acuerdo original, allá por el siglo XV. Que el maravedí lleve más de cien años sin circular no invalida nada; al contrario, es justamente lo que da sentido a la escena.
Conviene entender qué es una cañada. España está atravesada por una red de caminos ganaderos, las vías pecuarias, que suman más de cien mil kilómetros y que la ley protege como bienes de dominio público. Por ellas subían y bajaban los rebaños dos veces al año: