Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
I. Un hidalgo de la Mancha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía hace poco un hidalgo. Los hidalgos eran nobles, pero muchos eran pobres. Este también lo era. Tenía una lanza vieja, un escudo antiguo, un caballo flaco y un perro de caza.
Vivía con un ama de más de cuarenta años y una sobrina de menos de veinte. El ama era la mujer que cuidaba la casa. Él tenía casi cincuenta años. Era alto, muy delgado y de cara flaca. Se levantaba muy temprano y le gustaba mucho la caza. Unos dicen que se llamaba Quijada; otros, Quesada o Quijano. Pero esto importa poco para nuestra historia.
Tenía mucho tiempo libre y lo pasaba leyendo libros de caballerías. Eran libros de aventuras de caballeros andantes. Estos caballeros viajaban por el mundo con su caballo y su espada.