La ratita presumida y otros cuentos (adaptación, Fernán Caballero)

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I. La ratita presumida

Hace mucho tiempo, en una casa pequeña, vive una ratita. Es muy limpia y muy ordenada. Trabaja todo el día, y su casa siempre está bonita.

«¡Qué ratita tan buena!», dicen los vecinos.

Una mañana, la ratita barre la puerta de su casa. De pronto, ve algo en el suelo. Es pequeño y redondo. Brilla con el sol.

La ratita lo toma con la pata. ¡Es una moneda! Es una moneda pequeña, de cobre.

«¡Una moneda para mí!», dice la ratita. «¿Y qué hago yo con esta moneda?».

Se sienta en la puerta y piensa.

«¿Compro piñones? No. Los piñones son muy duros. No los puedo abrir».

Piensa un poco más.

«¿Compro un merengue? No. Un merengue es un dulce. Me lo como en un momento, y ya no tengo nada».

La ratita piensa y piensa.