Sherlock Holmes: La banda de lunares y otros casos (adaptación, Arthur Conan Doyle)

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I. La banda de lunares: una visita de madrugada

Una mañana de abril, Sherlock Holmes me despertó muy temprano. Yo compartía entonces su casa de la calle Baker. Eran las siete y cuarto, y Holmes estaba de pie junto a mi cama, ya vestido.

«Perdone, Watson, pero una señora espera abajo y está muy nerviosa», dijo. «Una mujer no sale de casa a estas horas sin una buena razón. Creo que el caso le va a gustar, y quiero que lo oiga desde el principio.»

Me vestí deprisa y bajé con él. En el salón había una señora vestida de negro, con un velo sobre la cara. Se levantó cuando entramos.

«Buenos días, señora», dijo Holmes. «Me llamo Sherlock Holmes, y este es mi amigo, el doctor Watson. Puede hablar delante de él como delante de mí. Acérquese al fuego, porque usted tiembla de frío.