La vuelta al mundo en 80 días (adaptación, Julio Verne)

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I. Un señor muy puntual

En 1872 vivía en Londres, en la calle Savile Row, un señor llamado Phileas Fogg. Nadie sabía mucho de él, pero todos decían que era muy rico. Era alto, rubio y de cara tranquila. Nadie conocía a su familia, y nadie sabía de dónde venía su dinero.

El señor Fogg no tenía amigos y casi no hablaba con nadie. Cada día salía de su casa a las once y media y caminaba hasta el Reform Club. Allí almorzaba y cenaba siempre a la misma hora, en la misma mesa. Después jugaba a las cartas con otros socios. Cuando ganaba, daba el dinero a los pobres. A las doce menos cuarto de la noche volvía a su casa y se acostaba.

Su vida era como un reloj. Cada paso y cada comida tenían su hora. El señor Fogg nunca se enfadaba y no viajaba jamás.