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I. El almohadón de pluma: Una casa blanca y fría
Alicia y Jordán se casaron en abril. Su luna de miel fue un largo escalofrío. Alicia era rubia, tímida y dulce, como un ángel. Tenía sueños de novia, sueños alegres y un poco infantiles. Pero su marido tenía un carácter duro, y esos sueños se helaron pronto.
Ella lo quería mucho, pero a veces sentía un poco de miedo. Volvían juntos por la calle de noche, y Jordán no decía nada durante una hora. Entonces Alicia miraba en secreto a su marido, tan alto y tan serio, y temblaba un poco. Él también la amaba profundamente, pero nunca lo mostraba.
Así vivieron tres meses. Fueron felices, pero de una manera extraña. Alicia quería más ternura, más besos, más palabras dulces. Quería un amor menos severo. Pero la cara fría de Jordán la detenía siempre.