Los cuatro jinetes del Apocalipsis (adaptación, Vicente Blasco Ibáñez)

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I. Un jardín en París

Era julio de 1914, y hacía mucho calor en París. Julio Desnoyers llegó al pequeño jardín media hora antes de la cita, porque estaba muy enamorado. Tenía veintisiete años, era alto, moreno y elegante. El jardín estaba en el centro de la ciudad, cerca de una gran estación de tren. Allí, el invierno pasado, él y su amada se veían siempre a las cinco de la tarde.

Ahora era verano, y el jardín estaba lleno de gente. Los niños corrían por los caminos con sus pelotas y sus aros. Las criadas hablaban en los bancos, bajo los árboles, mientras cuidaban a los niños. Algunos señores leían el periódico a la sombra, en silencio. Pero todos parecían preocupados, y en cada grupo se oía la misma palabra.

«Hablan de la guerra», pensó Julio. «Todo París solo habla de la guerra».