La taza grande no es de su padre

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La taza grande no es de su padre

Son las ocho de la mañana y Marta entra en el bar de su barrio con su padre y su hermano. Ella quiere sentarse con los dos, con la taza caliente en las manos, pero su padre no quiere lo mismo: mira la puerta y dice que tiene prisa. El camarero ya conoce a Marta, y cuando los ve, sonríe y los lleva a una mesa.

Marta no mira la carta y pide un café con leche, grande y con mucha leche, porque quiere beber despacio y quedarse un poco más. Su padre pide un café solo, pequeño y fuerte, porque quiere terminarlo pronto. Su hermano pide un cortado, café con solo un poco de leche, y sonríe cuando oye el pedido de Marta. Le dice que con tanta leche casi no