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Hace un año, mi abuelo me regaló un pequeño álbum viejo lleno de sellos de correos. Al principio, no sabía qué hacer con ellos. Eran pequeños pedazos de papel con dibujos de flores, animales y edificios. Mi abuelo me explicó que cada sello venía de un país diferente y que coleccionarlos era un hobby muy educativo.
Así comenzó mi afición por la filatelia, que es el nombre elegante para decir colección de sellos. Empecé a estudiar cada sello que tenía, observando los colores, los diseños y las letras extrañas. Algunos sellos tenían escrituras que no entendía, como caracteres chinos o árabes.
Mi abuelo me enseñó a identificar el país de origen de cada sello. Me mostró cómo buscar el nombre del país impreso en pequeñas letras en la parte inferior. También me explicó que los sellos tienen un valor denominado en la moneda de cada país.