Marianela (adaptación, Benito Pérez Galdós)

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I. Perdido

Se puso el sol, y poco a poco llegó la noche, tranquila y oscura. Por un camino estrecho entre prados y robles subía un viajero de mediana edad. Era fuerte y algo gordo, pero andaba con paso ligero. Con su bastón grueso apartaba las zarzas que querían agarrarle la ropa. Estaba en el norte de España, en una tierra de colinas verdes.

De pronto se detuvo y miró a su alrededor con impaciencia.

«No puedo haberme equivocado», murmuró. «Me dijeron que cruzara el río por la pasadera, y lo crucé. Después me dijeron que siguiera adelante, siempre adelante, y que así llegaría a las famosas minas de Socartes».

Anduvo un buen rato más y luego añadió en voz alta:

«Me he perdido, no hay duda. Aquí tienes, Teodoro Golfín, lo que se consigue con tu adelante, siempre adelante.