Los pazos de Ulloa (Emilia Pardo Bazán)

Lisez cet article à voix haute

Activez le micro et lisez à votre rythme. Les mots s’allument au fil de la lecture, et rien ne vous arrête quand l’un d’eux est mal prononcé.

Votre audio n’est jamais envoyé à MovaReader : c’est votre navigateur qui le reconnaît. Politique de confidentialité

Connectez-vous pour garder cette séance dans votre historique de lecture.

Tomo I

-I-

Por más que el jinete trataba de sofrenarlo agarrándose con todas sus fuerzas a la única rienda de cordel y susurrando palabritas calmantes y mansas, el peludo rocín seguía empeñándose en bajar la cuesta a un trote cochinero que descuadernaba los intestinos, cuando no a trancos desigualísimos de loco galope. Y era pendiente de veras aquel repecho del camino real de Santiago a Orense en términos que los viandantes, al pasarlo, sacudían la cabeza murmurando que tenía bastante más declive del no sé cuántos por ciento marcado por la ley, y que sin duda al llevar la carretera en semejante dirección, ya sabrían los ingenieros lo que se pescaban, y alguna quinta de personaje político, alguna influencia electoral de grueso calibre debía andar cerca.

Iba el jinete colorado, no como un pimiento, sino como una fresa, encendimiento propio de personas linfáticas.