Lisez cet article à voix haute
Activez le micro et lisez à votre rythme. Les mots s’allument au fil de la lecture, et rien ne vous arrête quand l’un d’eux est mal prononcé.
Votre audio n’est jamais envoyé à MovaReader : c’est votre navigateur qui le reconnaît. Politique de confidentialité
Connectez-vous pour garder cette séance dans votre historique de lecture.
I. Parte primera
Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan.
Era la hora en que acaso
temerosas voces suenan
informes, en que se escuchan
tácitas pisadas huecas,
y pavorosas fantasmas
entre las densas tinieblas
vagan, y aúllan los perros
amedrentados al verlas:
En que tal vez la campana
de alguna arruinada iglesia
da misteriosos sonidos
de maldición y anatema,
que los sábados convoca
a las brujas a su fiesta.
El cielo estaba sombrío,
no vislumbraba una estrella,
silbaba lúgubre el viento,
y allá en el aire, cual negras
fantasmas, se dibujaban
las torres de las iglesias,
y del gótico castillo
las altísimas almenas,
donde canta o reza acaso
temeroso el centinela.
Todo en fin a media noche
reposaba, y tumba era