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I. El viaje a Transilvania
Me llamo Jonathan Harker y soy abogado. Vivo en Inglaterra, pero una mañana de mayo salí de Londres en tren, porque mi jefe me mandó a un país muy lejano. Allí vivía un noble, el conde Drácula, que quería comprar una casa en Inglaterra. Yo debía llevarle los papeles y explicarle todo.
Del diario de Jonathan Harker
Viajé varios días y pasé por Múnich y por Viena. Luego llegué a Bistritz, un pueblo de montaña, y dormí en una pequeña posada. La mujer de la posada estaba muy triste, y cuando supo adónde iba, se puso a llorar.
«No vaya al castillo, señor», me dijo. «Mañana es la víspera de San Jorge, y esa noche salen las cosas malas».
«Tengo que ir, señora. Es mi trabajo».
La mujer se quitó una cruz del cuello y me la dio.