Cuento de Navidad (adaptación, Charles Dickens)

Lisez cet article à voix haute

Activez le micro et lisez à votre rythme. Les mots s’allument au fil de la lecture, et rien ne vous arrête quand l’un d’eux est mal prononcé.

Votre audio n’est jamais envoyé à MovaReader : c’est votre navigateur qui le reconnaît. Politique de confidentialité

Connectez-vous pour garder cette séance dans votre historique de lecture.

I. Nochebuena en la oficina

Jacob Marley estaba muerto, y eso es lo primero que debes saber. Murió hace siete años, en una noche de Navidad, y su socio Ebenezer Scrooge firmó los papeles de su muerte. Scrooge siguió con el negocio y no cambió el nombre de la puerta, donde se leía todavía «Scrooge y Marley».

Scrooge era un hombre duro y frío, con la cara seca y la voz áspera como una piedra. Nunca daba nada a nadie, y nadie le pedía ayuda por la calle. Hasta los perros de los ciegos se alejaban de él cuando lo veían venir.

Era la víspera de Navidad, hacía mucho frío y había niebla en Londres. Scrooge trabajaba en su oficina con la puerta abierta para vigilar a su empleado, Bob Cratchit, que escribía en un cuarto pequeño. Allí el fuego era tan débil como una vela.