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Aprendiendo a tocar el piano con mi hermana
La música siempre ha sido importante en mi familia. Mi hermana mayor, Laura, empezó a tomar clases de piano hace dos años cuando tenía diez años. A mí me gustaba escucharla practicar todas las tardes después de hacer los deberes del colegio. Sus dedos se movían con tanta elegancia sobre las teclas blancas y negras del instrumento.
Un día, le pedí a mis padres que también me inscribieran en clases de piano. Tenía ocho años y quería aprender a tocar como mi hermana. Ellos accedieron y compraron un teclado electrónico para practicar en casa. El teclado era más pequeño que el piano de Laura, pero servía perfectamente para empezar.
Las primeras semanas fueron difíciles. Mis dedos se sentían torpes y no lograba coordinar las dos manos al mismo tiempo. Laura me ayudaba cada tarde, mostrándome ejercicios sencillos para calentar los dedos.