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Cuando pensamos en la Edad Media, lo primero que nos viene a la mente son los grandes y misteriosos castillos. Estas enormes construcciones de piedra con sus altas torres y gruesas murallas han inspirado miles de historias, leyendas y películas. Nos imaginamos a reyes coronados, valientes caballeros con armaduras brillantes y princesas esperando en las ventanas. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo era realmente vivir dentro de un castillo medieval?
Los castillos no se construían solo para ser hermosos, sino principalmente para ser fortalezas seguras. Durante la Edad Media, Europa era un lugar bastante peligroso, con guerras y batallas constantes entre diferentes señores feudales. Por esta razón, los reyes y los nobles ricos necesitaban un lugar donde protegerse a sí mismos, a sus familias y a sus tierras. Los primeros castillos no eran de piedra, sino de madera, y se construían sobre colinas artificiales de tierra.