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Imagina que necesitas una pieza específica para arreglar tu juguete favorito o que un médico necesita un modelo exacto de un corazón para estudiar una operación. Hace unas décadas, esto parecería ciencia ficción, pero hoy es una realidad gracias a la impresión 3D, también conocida como fabricación aditiva. Esta tecnología ha dejado de ser una herramienta exclusiva de grandes laboratorios para convertirse en una revolución que está cambiando la forma en que fabricamos prácticamente cualquier objeto. Desde prótesis médicas personalizadas hasta casas enteras, las posibilidades parecen no tener límites.
La base de esta tecnología es engañosamente simple pero increíblemente potente. A diferencia de los métodos tradicionales de fabricación, que suelen consistir en quitar material de un bloque sólido, la impresión 3D construye objetos añadiendo material capa por capa. Es muy similar a cómo una impresora de papel deposita tinta, pero en lugar de solo dos dimensiones, se añade una tercera dimensión: