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La arqueología tradicional a menudo se imagina como una disciplina de excavaciones laboriosas, pinceles delicados y capas de tierra acumuladas durante siglos. Sin embargo, en las últimas décadas, una nueva vertiente tecnológica ha transformado radicalmente nuestra capacidad para descubrir y comprender el pasado: la arqueología aeroespacial. Al elevar nuestra mirada desde el suelo hasta el cielo, utilizando satélites, drones y aviones equipados con sensores de última generación, los arqueólogos ahora pueden detectar estructuras enterradas, antiguos caminos y ciudades enteras que habían permanecido ocultas bajo la vegetación o el desierto durante milenios.
La base de esta disciplina es la teledetección o sensoramiento remoto, que consiste en obtener información sobre la superficie terrestre sin estar en contacto directo con ella. Uno de los avances más revolucionarios en este campo es la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging). El LiDAR funciona emitiendo pulsos