Leggi questo articolo ad alta voce
Attiva il microfono e leggi con il tuo ritmo. Le parole si illuminano mentre procedi, e nulla ti ferma quando una viene pronunciata male.
Il tuo audio non arriva mai a MovaReader: a riconoscerlo è il tuo browser. Informativa sulla privacy
Accedi per conservare questa sessione nella cronologia delle letture.
La psicología evolutiva contemporánea ha experimentado un cambio de paradigma insoslayable al reevaluar la preponderancia de los vínculos afectivos tempranos, particularmente a través del prisma de la teoría del apego. Originalmente postulada por John Bowlby y posteriormente enriquecida por la perspicacia metodológica de Mary Ainsworth, esta estructura teórica trasciende la mera observación del comportamiento infantil para adentrarse en la compleja arquitectura neurobiológica que subyace a la formación de relaciones interpersonales a lo largo del ciclo vital. En esencia, el apego no constituye un epifenómeno del desarrollo, sino el andamiaje primordial sobre el cual se erige la resiliencia emocional, la regulación afectiva y la capacidad introspectiva del individuo maduro.
Desde una perspectiva filogenética, el sistema de apego se concibe como un mecanismo de supervivencia exquisitamente calibrado por la selección natural. La cría humana, caracterizada por una altricialidad extrema, emerge al mundo