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I. Un trozo de madera que hablaba
Había una vez... «¡Un rey!», dirán en seguida mis pequeños lectores. Pues no, se equivocan. Había una vez un trozo de madera, un simple trozo de leña para el fuego.
Un día, este trozo de madera llegó al taller de un viejo carpintero. Se llamaba maestro Antonio, pero todos lo llamaban maestro Cereza, porque tenía la punta de la nariz roja y brillante, como una cereza madura.
Maestro Cereza quiso hacer con la madera la pata de una mesa. Tomó el hacha, pero antes del primer golpe oyó una vocecita muy fina: «¡No me pegues tan fuerte!».
Miró debajo del banco, dentro del armario y en la calle. No había nadie. «Esa voz me la he imaginado yo», pensó, y dio un golpe fuerte a la madera.
«¡Ay, me has hecho daño!», gritó la vocecita.