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I. Los Darling
Todos los niños crecen, menos uno. Wendy lo supo cuando tenía dos años. Un día jugaba en el jardín y cortó una flor. Corrió con ella hacia su madre. La señora Darling se llevó la mano al corazón y dijo con mucha pena: «¡Ojalá te quedes así para siempre!». Eso fue todo. Pero desde aquel día Wendy supo que algún día iba a ser mayor.
Los Darling vivían en una casa de Londres. El señor Darling trabajaba en un banco y sabía contar muy bien. La señora Darling era joven y tenía una sonrisa dulce, y todos los vecinos la querían. Tenían tres hijos, que se llamaban Wendy, Juan y Miguel. Eran muy felices, pero no tenían dinero para pagar una niñera. Por eso cuidaba a los niños una perra grande y buena que se llamaba Nana.