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I. Una pelea en Verona
Verona era una ciudad rica y hermosa del norte de Italia. En ella vivían dos familias nobles, los Montesco y los Capuleto. Las dos familias eran enemigas desde hacía muchos años, y nadie sabía ya por qué se odiaban. Pero el odio pasaba de padres a hijos, y también llegaba a los criados.
Una mañana de verano, dos criados de los Capuleto estaban en la plaza con sus espadas. Querían pelear con alguien y buscaban una razón. De pronto vieron a un criado de los Montesco que cruzaba la plaza.
«Mira, Sansón, ahí viene uno de esos Montesco», dijo Gregorio. «Vamos a darle un buen susto.»
«No le tengo miedo a ninguno de ellos», contestó Sansón. «Voy a hacerle un gesto feo con el dedo.»
Sansón levantó el dedo hacia el criado enemigo. El criado se puso rojo de rabia y se acercó a los dos hombres.