Los volcanes y los terremotos: Cuando la Tierra se despierta
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Bajo nuestros pies, a varios miles de kilómetros de profundidad, existe un mundo de roca fundida y presiones colosales que resulta prácticamente inconcebible desde la superficie tranquila donde transcurre nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en determinados lugares del planeta, estas fuerzas internas emergen con una violencia y una espectacularidad que nos recuerdan que la Tierra es un planeta vivo y en constante transformación.
La Tierra tiene una estructura interna que podemos comparar con la de una cebolla: está formada por capas concéntricas con características muy diferentes. La capa más exterior, sobre la que vivimos, se llama corteza terrestre y tiene un grosor que varía entre cinco kilómetros bajo los océanos y setenta kilómetros bajo las grandes cordilleras montañosas. Debajo de la corteza se encuentra el manto, una capa de roca semirrígida que puede fluir muy lentamente, como una sustancia plástica, a lo largo de millones de años.