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Medir la Tierra desde Quito: Jorge Juan y Antonio de Ulloa
En el siglo XVIII, una disputa científica podía exigir un viaje de años. En 1733, la Academia de Ciencias de París decidió enviar expediciones a Laponia y a la región de Quito. Había que comparar la longitud de un grado de meridiano cerca del polo y cerca del ecuador para poner fin a una disputa sobre la forma de la Tierra.
La región de Quito pertenecía entonces a los territorios americanos de la Corona española. La Corona autorizó la misión, pero exigió que participaran dos jóvenes guardiamarinas españoles: Jorge Juan y Antonio de Ulloa. Ambos salieron de Cádiz en mayo de 1735 y se reunieron con los científicos franceses en Cartagena de Indias.
El trabajo comenzó en 1736. El equipo aplicó la triangulación: midió una base y los ángulos de una cadena de triángulos sobre el terreno.