Diario de un fin de semana en la montaña
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Diario de un fin de semana en la montaña
Viernes, 18 de marzo
Salimos de la ciudad a las seis de la tarde. El coche subía por una carretera con curvas mientras la luz desaparecía detrás de los pinos. Llegamos al refugio a las nueve. Estaba cansado, pero el aire fresco me despertó enseguida.
Sábado, 19 de marzo
Desayuné pan con mermelada y café caliente. A las ocho empezamos una ruta hacia un mirador. Caminábamos en fila porque el sendero era estrecho. De vez en cuando parábamos para beber agua y mirar el valle.
A mediodía comimos bocadillos en una roca plana. El viento soplaba fuerte y tuve que sujetar el papel del bocadillo. No vimos animales grandes, pero oímos pájaros entre los arbustos.
Por la tarde regresamos al refugio con las piernas cansadas. Me duché con agua templada y descansé una hora.