El día que perdí el autobús al aeropuerto

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El día que perdí el autobús al aeropuerto

La semana pasada casi perdí mi vuelo a Barcelona. Todo empezó porque el despertador no sonó a la hora correcta. Me desperté a las siete y diez, no a las seis y media como planeé. Corrí a la ducha, vestí ropa a toda prisa y salí sin desayunar.

En la parada del autobús miré la aplicación del transporte. El siguiente autobús al aeropuerto llegaba en ocho minutos, pero yo necesitaba el anterior. Llamé a un taxi, pero ninguno estaba libre en ese momento. Caminé corriendo hacia la siguiente parada con la maleta pesada.

Cuando llegué, el autobús cerraba las puertas. Grité al conductor, pero el vehículo ya avanzaba. Me sentí desesperado. Un señor mayor me dijo que había otra línea a tres calles. Corrí otra vez, sudando bajo el abrigo.

Encontré la parada correcta y esperé doce minutos que parecieron una hora.

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