Eran las ocho cuando sonó la alarma del colegio
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Eran las ocho cuando sonó la alarma del colegio
Eran las ocho de la mañana y los alumnos caminaban por los pasillos del instituto. Algunos hablaban de un examen de historia, otros repasaban apuntes de matemáticas. Todo parecía un día normal de primavera.
De repente sonó la alarma de incendios en todo el edificio. Los profesores abrieron puertas y guiaron a los estudiantes hacia el patio. Salimos en fila y mantuvimos silencio durante varios minutos.
El conserje revisó una cocina del segundo piso y encontró humo leve. Llamó a bomberos, que llegaron rápido con sirenas encendidas. Inspeccionaron el lugar y confirmaron que no hubo fuego real.
A las nueve y media volvimos a clase con instrucciones de seguridad. La directora explicó que una tostada olvidada activó el detector. Todos suspiramos aliviados y retomamos la jornada.
Ese día mezcló rutina escolar con un incidente corto.