El mercado los domingos en mi ciudad
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El mercado los domingos en mi ciudad
Los domingos por la mañana mi familia iba al mercado central de la ciudad. Era un lugar ruidoso, colorido y lleno de olores mezclados de fruta, pescado y especias.
Llegábamos sobre las nueve y caminábamos entre puestos de tela blanca. Los vendedores gritaban precios y ofrecían muestras a los clientes curiosos. Mi madre comparaba tomates de dos puestos antes de comprar.
Había una sección de pescado donde el hielo brillaba bajo luces frías. Los pescadores contaban de dónde venía cada pieza y cómo cocinarla sencilla. Mi padre elegía sardinas frescas para la comida del domingo.
En otro pasillo vendían quesos de distintas regiones. El vendedor dejaba probar trozos pequeños con pan. Yo prefería queso suave, mientras mi hermano elegía uno más fuerte.
También había flores, plantas pequeñas y macetas de barro. Mi abuela compraba ramos modestos para su mesa del salón.