Escapada de fin de semana a la montaña
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Escapada de fin de semana a la montaña
El mes pasado mi pareja y yo condujimos a un pueblo pequeño de montaña para descansar del ruido de la ciudad. Salimos el viernes a las seis de la tarde, y llegamos a la pensión a las nueve cuando las estrellas aparecieron sobre las colinas.
La dueña, la señora Vega, nos recibió con té, y nos explicó horarios de desayuno porque los huéspedes comen juntos a las ocho los sábados. Me gustaron las habitaciones de madera, y a mi pareja le encantó la vista desde el balcón al amanecer.
El sábado por la mañana caminamos hasta una cascada cerca del sendero, y conocimos excursionistas que compartieron mapas porque los caminos se bifurcan junto a un puente viejo. Una mujer nos habló de flores silvestres en mayo, y recomendó una cafetería en la plaza para comer a la una.