Dos amigos se reencuentran tras un verano largo
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Dos amigos se reencuentran tras un verano largo
La cafetería de la calle del Molino estaba medio vacía cuando Ana llegó con el pelo mojado por la llovizna. La saludé desde una mesa del rincón. No nos habíamos visto desde junio, y el abrazo duró más de lo que la cortesía exige.
Ana pidió té. Yo elegí café. Dijo: «Te has cortado el pelo». Respondí: «Me lo corté en julio antes del campamento. ¿Has estado bien desde que nos vimos?»
Ha trabajado en el hospital todo el verano, sobre todo turnos de noche. El mes pasado pasó a una planta diurna, y el sueño mejoró. En junio se sentía agotada cada mañana. Desde agosto ha vuelto a cocinar en casa en lugar de comprar bocadillos.
Le conté mi viaje por carretera en julio. Conduje a la costa con dos primos.