Octubre en San Pedro Atocpan, el pueblo del mole
Прочитайте цю статтю вголос
Увімкніть мікрофон і читайте у своєму темпі. Слова підсвічуються на ходу, і ніхто не зупиняє вас через одну помилку.
Ваш звук не потрапляє до MovaReader: розпізнає його ваш браузер. Політикою конфіденційності
Увійдіть, щоб ця сесія збереглася в історії читання.
Octubre en San Pedro Atocpan, el pueblo del mole
He llegado a San Pedro Atocpan un sábado de octubre y el pueblo se huele antes de verse. Está en Milpa Alta, en el sur de la Ciudad de México, entre montañas y campos de nopal. Hoy huele a chile tostado.
Aquí se hace mole. Buena parte del mole que se vende en la capital sale de este pueblo, y casi todo lo preparan familias pequeñas que muelen en su propio molino y guardan su receta.
«Yo he molido mole desde los quince años», me dice doña Carmen, que atiende un puesto en la feria. «Antes de poner mi negocio, había trabajado veinte años en el molino de mi papá. Nunca hemos escrito la receta. Está en la cabeza y en las manos.»
La Feria Nacional del Mole se celebra desde 1977.