Relato breve: la bibliotecaria de la estación

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Relato breve: la bibliotecaria de la estación

Cada mañana, Elena instalaba una mesa pequeña junto al andén cuatro, donde viajeros apresurados apenas levantaban la vista. Elena, quien había sido bibliotecaria escolar durante décadas, creía que un libro podía cambiar un trayecto entero.

La estación, que conectaba la capital con pueblos costeros, bullía de anuncios y pasos rápidos. Fue Elena quien convenció a la administración ferroviaria con una propuesta modesta: préstamo gratuito de novelas breves. Lo que más le preocupaba era que nadie se detuviera.

Nunca había visto tanta indiferencia hacia la lectura en público. Solo cuando colocó un cartel handmade aumentaron las consultas. Apenas un adolescente preguntó por poesía, Elena supo que valía la pena insistir.

Quería que cada libro llevara una tarjeta para comentarios anónimos. Ojalá pudiera ampliar la colección con títulos en otros idiomas. Pedía que viajeros devolvieran obras en cajas designadas.

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