Fragmento de memorias sobre dejar la ciudad natal
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Fragmento de memorias sobre dejar la ciudad natal
Tenía veintitrés años cuando empacé dos maletas y dejé Valladolid rumbo a un máster en Barcelona. No fue decisión impulsiva: llevaba meses sopesando ventajas y miedos en cuadernos que aún guardo en caja de cartón marcada con mi nombre de soltera.
Mi madre lloró en la estación, aunque intentó disimular revisando el billete una y otra vez. Mi padre apretó mi hombro con fuerza contenida y repitió consejos sobre presupuesto que ya conocía de memoria. No obstante, sus silencios decían más que frases preparadas.
En el tren observé campos que se repetían como metáfora previsible de cambio. Pensé en amigos que se quedaron estudiando cerca de casa, formando familias tempranas y comprando pisos pequeños con ayuda de abuelos. En consecuencia, sentí mezcla de culpa y curiosidad difícil de confesar en aquel momento.