La columna podría equivocarse, pero hay que leerla
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La columna podría equivocarse, pero hay que leerla
En la columna de opinión de hoy vuelvo a Ciudad sin eco porque Tomás Herrera plantea preguntas que la política prefiere posponer. Sostengo que toda lectura justa debe reconocer lo que el final podría sugerir sobre la responsabilidad colectiva. Cuando el narrador enfrenta al lector directamente, el presente literario hace inmediata la negativa.
¿Por qué importa este argumento ahora, y por qué la columna debe abordar el momento además del texto? Ostensiblemente, el artículo discute ficción; en la práctica, despliega postura evaluativa sobre la memoria cívica. La prosa exige que notemos la modalidad: lo que quizá sea cierto, lo que habría de argumentarse, lo que aún podría cambiar.
Los críticos de Ciudad sin eco alternan a menudo entre presente literario y pasado analítico al juzgar la técnica. No es seguro que la